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ANIMACIÓN Y LECTURA

Scherezade tejía con palabras. Sabía embrujar con redes de aire. Sentada en el lecho, al lado del sultán, el huso en la mano, entretejía frases con hilo de seda y, con su voz, extendía manta capaz de proteger a los oyentes del frío de la soledad.

Las palabras habladas han sido el camino de llegado al libro.
La voz acaricia a los que escuchan..

La lectura es un medio de liberación.
Lectura es viaje iniciático hacia el mundo adulto.
Leer es el reencuentro con uno mismo y con los demás.
Leer es crecer desde dentro.
Un libro nos abre ventanas al mundo.
Un libo es comunicación.
Leer es ansiedad por llegar a mundos desconocidos.

Decía Isak Dinesen: “Leo con el apetito de una muchacha que piensa que va a encontrar en los libros al príncipe encantado”.

 

CUENTOS ENCAJADOS

Es una propuesta para soñar, para crear historias desde el juego. Los poetas, los creadores han soñado palabras, colores, sonidos. Esta caja es una puerta abierta al mundo de la ensoñación. Si queremos abrir los caminos de la lectura hemos de aprender a soñar.

Cuentos encajados

 

 

CUENTOLARIOS

Los objetos cotidianos se deben teñir de arte. Un cuento cada mes, una ilustración para cada historia. Es importante llenar de magia la vida. Hacer que cambiar la hoja del calendario para pasar de mes, se convierta en una manera de viajar hacia los cuentos y las imágenes.

Cuentolarios 2010

 

 

La seducción de las palabras

Recuerdo que cuando era pequeño, mi madre solía sentarme junto a ella y me contaba historias. El ruido de la máquina de coser Singer nos envolvía y yo veía el hilo de la aguja enlazar las telas como las palabras que iban embrujando mi oído. Un día mi dedo corrió junto a la tela y mi madre me cosió con el traje que estaba preparando. Aquel día me quedé enredado en las palabras.
También recuerdo a Maruca una señora que vivía en África y que, cuando venía al pueblo, me regalaba libros que compraba en el viaje de regreso para mí. Eran mi tesoro particular. Solo unos pocos lo podrían admirar. Eran los libros esperados. Ella me traía la fantasía cada vez que, con hálito de aventuras y trajes llenos de los colores de la selva, regresaba del continente de las palabras extrañas y los cuentos de aventuras.
Luego conocí a narradores que eran capaces de hacerte soñar con mundos y lugares extraños. La risa, los miedos, los sueños habitaban en las voces de aquellos que sabían narrar historias.
Animar a leer es transmitir la pasión por los libros, por la palabra. Mi madre me corrompió el alma para siempre cuando me recomendó, siendo aún niño, leer Cumbres borrascosas, luego vinieron las novelas de Baroja, Walter Scott, Espronceda, y Bécquer.
¿Qué quedaba? Aprender a transitar por las sendas de las palabras. Hacerme amigo de los versos de Machado, Lorca y pasear por Macondo de la mano de García Márquez, e irme a buscar gigantes y aventuras con Don Quijote.
Leer es abrir ventanas frente a nosotros y volar. Ser libres para transitar el mundo.


Breve síntesis de sus actividades relacionadas con la animación a la lectura.
- Durante los años 1994-97. crea y dirige las Jornadas de animación a la lectura en la Universidad de La Laguna, en la que participan personalidades del mundo del Arte y la Literatura como Ana Mª Matute, Carmen Bravo Villasante, Adolfo Marsillach, Pépito Mateo, Maryta Berenguer y un amplio número de profesoras, narradores y profesionales de la narración.
- Programa de radio en Radio Aguere La Laguna, titula El espejo de Jano, es guionista y presentador, está dedicado al mundo de los libros y los lectores.
- Imparte cursos y talleres en los Centros de Profesores de Canarias desde hace más de 15 años, versando todos estos talleres sobre animación lectora, teatro infantil y enseñanza de la literatura.
- Dirección, junto a Elvira Novell, de la colección de animación a la lectura, Editorial Catarata-FETE-UGT.



- Codirección de las Escuelas Lectoras de España, proyecto FETE-UGT, en convenio con el Ministerio de Cultura.
- Participación en congresos y tallares internacionales en Brasil, Argentina
- Creación de objetos para animar a leer como Cuentolarios en los que cada mes incluye un cuento.


“El lector adquiere una serie de capacidades que las personas no lectoras jamás podrán adquirir. Generalmente la persona que ha desarrollado un hábito lector tiene una mayor capacidad de autoconfianza, desencadena los recursos necesarios para obtener vivacidad lingüística y mental, capacidad de lirismo, de fantasía y genera una capacidad de comprensión de pensamientos abstractos y de lenguajes con un alto grado de complicación estética.
Los lectores en general tienen características que trataremos de resumir a continuación.

- El lector un una persona capaz de enfrentarse el mundo y a sí mismo para conocerse.
- Desarrolla una capacidad de aventura, de viaje maravilloso, superior a otros seres humanos.
- El lector es un ser más amable e integrado en la naturaleza.
- Tiene más capacidad de integración con otros seres humanos.
- Un lector es una persona que gana espontaneidad, soltura.
- Tiene una mayor capacidad para expresar sentimientos, emociones y pensamientos.
- Los silencios de los lectores son momentos reflexivos, ricos en sensaciones, pensamientos y buscan el placer de la rememoración.
- Desarrolla un sentido crítico muy difícil de desarrollar en el que no ha desarrollado un hábito lector.
- Un lector se acostumbra a elaborar mejor sus pensamientos y su conocimiento del universo.
- Un pensamiento bien estructurado y elaborado repercute directamente en una correcta y rica expresión hablada y escrita.
- Un buen lector aprende a analizar y profundizar en sus sueños, valores y objetivos.
- Un lector es capaz de analizar y trabajar mejor sus emociones, pues aprende a verlas desde fuera y a expresadas en los conflictos íntimos de los personajes.
- El lector amplía el universo lingüístico y como consecuencia hablará y escribirá con naturalidad y seguridad.
- Aprende a leer sus actitudes en los otros y como consecuencia el autoconocimiento de sí es más directo, seguro y certero.
- La lectura aleja el tedio.
- La lectura hace que la ignorancia no sea osada y hace que el ser humano sea más tolerante.
- La lectura hace que el ser humano sea capaz de ver con mayor claridad el mundo y aleja preocupaciones innecesarias.
- El lector tiene las claves del mundo en sus manos, pero también adquiere la capacidad de usarlas solo en los momentos necesarios.

(Extraído del libro Animando a animar).

Cuento.
El Faraón que vivió en un cuento.

La sombra de la pirámide se hacía inmensa en el atardecer. El cielo convertía en rojos los colores. Quedaba la silueta recortada sobre la arena en oscuros fríos. El silencio era una puerta en la inmensidad.
En aquella hora, en la imprecisa luz del crepúsculo, el Faraón se sentaba frente al desierto. Le gustaba sentir la eternidad. Pensaba en el mundo, en las cosas, en las personas que lo rodeaban.
Las estrellas lo sorprendían cada noche con los ojos brillantes y en la boca miles de preguntas sin hacer.
Después de la opulenta cena, en las tertulias del palacio, había pocas cosas para decir. La madrugada atravesaba fría la arena del desierto. El Faraón estaba aún pensando, envuelto en linos blancos, sin que acudiera el sueño. Había oído hablar de unos hombres que contaban historias en el mercado. Venían de lejos, nadie sabía de dónde, ni por qué caminos habían llegado. Pero en sus túnicas estaba adherido polvo de caminos astrales. Y los que los habían oído aseguraban que sus palabras quemaban como soles y podían cortar como los cuchillos más afilados. Pero lo más importante era que cuando sonaban sus voces se acurrucaba el miedo, y dormía.

- Que me traigan a esos hombres hasta mi palacio. Dicen que son los dueños de la palabra. Los que poseen el verbo, dominan el mundo, lo conocen por dentro. Es que en el nombre de las cosas, están ocultas las cosas. Los quiero aquí en mi palacio a la hora de la caída del sol. Quiero oír cómo cuentan el mundo.

El Faraón dio la orden con la mirada oblicua llena de fuegos aún no descritos. Los hijos, solícitos, salieron en busca de los desconocidos. Los encontraron en el tumulto de la plaza del mercado. Estaban rodeados de personas a las que sus voces envolvían. Parecía que los que escuchaban, no estaba allí, que viajaban a tiempos y a lugares impensados, no dichos aún o que no existían. La gente se retiraba con los ojos encendidos, ahítos de alimento.
La pirámide se hacía sombras cuando el Faraón oyó en las piedras del piso resonar los pasos de aquellos desconocidos que venían de los confines del mundo.
Los recibió en silencio, envuelto en la penumbra. Sin palabras.
Los narradores ya sabían su cometido. Empezaron a entretejer cuentos y una especie de red invisible rodeó al Faraón.
Cada noche nacían relatos entre las piedras resecas, venían leyendas en las voces de aquellos hombres que nadie sabía dónde habían nacido. Los verbos se entrelazaban con los sustantivos, los adverbios y las conjunciones se deslizaban, los adjetivos adquirían tonos brillantes, los nombres rebelaban secretos.
La belleza estaba creada. La intriga de cada cuento dejaba suspensos a cuantos lo oían.
Se les pagó con granos y con piedras preciosas para que cada noche, al ponerse el sol, acudieran a la cita.
El Faraón esperaba ansioso, con los ojos chispeando. Una red laboriosa de palabras lo atrapó para siempre. Prisionero en su palacio, viajó por los hilos invisibles hasta espacios que nadie había descubierto, visitó tiempos lejanos y arribó a años que tardarían mucho en llegar, habló con personajes que nadie había conocido.

Conoció los secretos de las palabras.

(Extraído del libro Te cuento para que cuentes)